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¿Qué es el Rolfing?
El Rolfing® (Integración Estructural)
es un vasto sistema de técnicas de manipulación manual del tejido conectivo, con el
objetivo de disolver los patrones de estrés (tanto superficiales como profundos)
presentes en el organismo humano. El objetivo de la terapia consiste en lograr una
optimización del funcionamiento del cuerpo, a la vez que permitir al cliente moverse
con mucha mayor libertad y mantener una postura cómoda y erguida sin ningún esfuerzo.
| El Rolfing®
es una terapia para la reestructuración del cuerpo y, a la vez, un sistema de educación
del movimiento. Cuando los distintos segmentos del cuerpo (piernas, torso, brazos, etc.)
son liberados de los patrones de tensión acumulados a lo largo la vida, el cuerpo puede
volver a alinearse y quedar balanceado. De todas las fuerzas que afectan al cuerpo humano,
la gravedad se encuentra entre las más poderosas. Una mala alineación del cuerpo respecto
de la fuerza de gravedad puede causar tensiones crónicas, disminución de la vitalidad y
afecciones en el funcionamiento biológico y psicológico. |
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Luego del tratamiento,
el cuerpo consume menos energías vitales al lidiar con la fuerza de gravedad ya que se encuentra mejor
balanceado. Este uso eficiente de la energía biológica se traduce frecuentemente en niveles más altos
de vitalidad y vigilia. Los movimientos del cuerpo se vuelven más naturales y el rendimiento global de
la persona tiende a verse enriquecido. Gente de todas las edades acuden al Rolfing® buscando solución
al dolor de cuello, afecciones en la espalda, problemas de movilidad y otras dificultades que fueron
originadas por tensiones internas. Otros buscan mejorar su apariencia, incrementar su rendimiento
deportivo y ampliar su capacidad de crecimiento personal con miras a una realización plena de su potencial.
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| La terapia Rolfing® conduce a
sentirse sano y en buen estado físico. Las personas que han recibido esta terapia pueden permanecer
de pie y moverse con más seguridad y estabilidad, respirar más fácil y profundamente, moverse con
más gracia y naturalidad, y tienden a desarrollar su capacidad de expresión. Frecuentemente, después
de la primera o la segunda sesión los clientes notan cambios positivos, no solamente en cuanto a la
comodidad del cuerpo, sino también en su postura ante la vida. |
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El tejido conectivo (también llamado “tejido conjuntivo” o “fascias”),
estrechamente ligado al sistema nervioso en todo cuerpo, conecta al organismo en una serie de relaciones que son características
de cada individuo particular. Los terapeutas de Rolfing® manipulan la estructura del cuerpo y el sistema nervioso a través del
tejido conectivo, de modo tal que las distintas partes se mueven y encajan las unas con las otras. Como resultado, todos
los segmentos del cuerpo establecen relaciones armónicas entre sí y con el campo de gravedad terrestre al cual todos nos
hallamos sujetos.
El tratamiento básico de Rolfing® consiste generalmente en diez sesiones,
a lo largo de las cuales se establece y desarrolla un nuevo orden estructural para el cuerpo, junto con nuevas pautas
de movimiento más naturales y eficientes.
El campo de gravedad terrestre es una fuerza a la cual todos estamos sujetos. La gravedad es un acompañante constante y
una influencia primaria y modeladora del cuerpo. Desde el nacimiento hasta la muerte, la gravedad está siempre actuando
sobre nosotros: con o contra nosotros. Es simplemente observable que la mayoría de las personas se encuentran
significativamente desalineadas respecto de la fuerza de gravedad. Todo el cuerpo humano es arrojado de este modo a
posiciones antinaturales que desembocan en patrones crónicos de tensión, estrés y dolor; frecuentemente, nos predisponen
a estados emocionales negativos y, a veces, a adoptar psicológicamente determinadas creencias. Las emociones dejan su
impronta en el cuerpo, y los hábitos y restricciones de nuestra postura influyen, a su vez, sobre nuestras emociones.
Las pautas de la mente y del cuerpo se sostienen mutuamente y por ese motivo podemos, en algunas ocasiones, volvernos
rígidos e inflexibles. Sencillamente hablando, todo funciona mejor cuando nuestro cuerpos están alineados con el campo
gravitatorio de la Tierra.
Durante una serie de diez o más sesiones, tanto el cliente como el
terapeuta traban juntos para “elevar” la cabeza, los hombros, el tórax, la pelvis y las piernas logrando una alineación
vertical. Las incomodidades crónicas a menudo desaparecen inmediatamente o poco después de la finalización de la serie
de sesiones. Un sentimiento de levedad y de armonía interior, junto con más energía y mucha mayor movilidad, son los más
frecuentes resultados.
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